Descripción
El taller
El dibujo de taller, normalmente copia la realidad, enseña técnicas para pulir esta operación y presenta un ideal de medidas a partir de referencias que den cuenta de una observación y una ejecución en esta traducción de las formas que viene a ser el dibujo sobre un plano. Se piensa que cuanto más responda ese trabajo a los parámetros de la observación en la realidad, mejor será el resultado del dibujo.
Ahora, este taller nuevo, lo que busca es ir hackeando el ideal y retomar una estética de la caligrafía en términos de identidad, es decir, el foco va a ser la respuesta a la impronta personal sin parámetros ideales.
¿Vamos a trabajar con referencia? Sí, como oficio de dibujante, como taller de dibujo trabajaremos con ella. ¿Qué tipo de referencia? Bueno, ahí vamos a adentrarnos un poco en lo conceptual para abrir el campo de trabajo. La primera operación va a ser ponerla en duda para que la imagen sea más abierta, lo conseguimos con fotocopias de fotos de fotocopias. Con esto reducimos la calidad de la imagen y nos metemos en el campo de la imagen pobre, basándonos en Hito Steyerl, que dice que la imagen al perder calidad abre su campo de acción siendo accesible a nuevas capas sociales por su reproducción. ¿Qué sucede con esto? Bueno, hacemos hincapié en la reproductibilidad y masividad, sólo con esa operación dejamos dicho esto: Las imágenes con que trabajamos tienen un ejercicio práctico de reproducción de por sí, porque queremos marcar que estas son masivas y que determinaron un modelo, una matriz.
¿Qué pasa cuando se reproduce? La matriz se vence y entran en juego las diversidades, las nuevas interpretaciones. ¿Cómo se ve esto? Al hacer foto de fotocopia se pierde la calidad, se difuminan los detalles y es ahí donde la tarea del dibujante nos interesa en este caso, donde
puede presumir su interpretación y jugar con sus consideraciones. Esto va a dar la pauta de su propia línea de trabajo.
Ahora, las pautas técnicas de trabajo: Dibujar, en este caso, va a ser un poco como escribir. No tenemos la misma letra cuando escribimos una carta en comparación a cuando anotamos algo en la agenda, a las apuradas. Eso mismo sucede con el dibujo, hay como una presión de dibujar bien (escribir una carta legible), estamos buscando que el dibujo tenga su dinámica natural, sus atajos propios y su recorrido sin pulir demasiado. Esa es la consigna, hacerlo livianamente, viendo cómo se dibuja, en qué puntos me detengo a observar y “la cuelgo” sin pretender una estructura que determine con claridad la imagen, sino qué me interesa de la imagen.
Todo bien hasta acá, pero ¿Qué imágenes vamos a trabajar? Imágenes de cine, de discos, de propagandas. Imágenes que hayan pasado por el tamiz del encuadre perfecto y validado para romperlo sirviendonos de ello como crítica a la buena imagen, al ideal, a aquello que determina un cómo se ve el mundo correctamente, por así decir.
Lista de materiales
Hojas, las que prefieran.
Lápices, tintas, fibrones, acuarelas, etc.
Tijera y boligoma.
Celular con cámara e internet.
Fotocopias de bajada.




